Huesca

Jornadas de Orquideología y Flora Pirenaica 2017

Un año más, campamento base en Biescas. Un año más, flores y orquídeas varias nos esperan. Un año más, caras conocidas se fusionan con caras nuevas dispuestas a disfrutar de la riqueza botánica de la zona. Son las VIII Jornadas de Orquideología y Flora Pirenaica.

Es nuestro segundo año. Las temperaturas fueron más benignas el año pasado. Y se notó. Este año, la primavera disparatadamente veraniega ha hecho de las suyas. Y también se ha notado, claro. De todos modos, pese a la menor variedad florística, la recompensa ha sido fantástica.

Como siempre, profesores-guías entregados a la causa. Son tantísimas las explicaciones útiles en nuestros paseos botánicos que convendría más bien guardarlas en una grabadora, en vez de apuntarlas en un cuaderno  o confiar en nuestra cada vez más selectiva memoria.

Pero ¡cómo nos vamos a quejar! La información bien dada termina calando si hay interés. Claro que vamos extrayendo enseñanzas del tesoro botánico que nos rodea. Reconocer tal o cual flor u orquídea sin consultar la guía de flora que llevas en la mochila es una buena señal.

Estas jornadas sirven para valorar el detalle, lo minúsculo, lo que pasa prácticamente desapercibido al ojo humano. Por eso nos gustan tanto. No hay edificios sin ladrillos, no hay paisaje sin mundo vegetal. Enfrentar la mirada a una minúscula Drosera rotundifolia es conocer la esencia misma de la supervivencia. O soy carnívora, o no soy.

El elogio de lo pequeño. Así son estas jornadas de campo que discurrieron en parajes de inmensa belleza pirenaica como el Portalet d’Aneu, el paso fronterizo entre España y Francia, el lugar donde el agua perenne del río Gállego brota entre praderas herbosas y nieves pertinaces.

También en las Balsas de Lumiacha, algunos centenares de metros más arriba del Balneario de Panticosa. En estos antiguos ibones en proceso irreversible de colmatación pudimos contemplar una planta de Lilium pyrenaicum, la increíblemente delicada azucena del Pirineo, aún sin flor.

Y la mejor manera de disfrutar de las auténticas protagonistas de las jornadas es fotografiándolas. Así que ahí va una selección de las muchas bellezas que admiramos durante ese fin de semana. Habrán de pasar tres estaciones, dos solsticiales y una equinoccial, hasta que os volvamos a ver y ahí estaremos, un ciclo vital más, aprendiendo de vosotras, renaciendo con vosotras.

Anacamptis piramidalis
Ophrys apifera
Gymnadenia conopsea
Platanthera chlorantha
Ophrys scolopax
Ramilletes de Dactylorhiza elata en Arratiecho
Dactylorhiza fuchsii
Paris quadrifolia
Me interpongo en el campo de visión de la Fritillaria pyrenaica
Sempervivum montanum
Gymnadenia austriaca
Los prados del Portalet dera Nieu
Pequeñas balsas que esconden secretos
La muga de piedra arcaica entre España y Francia
Campos de Trollius europaeus (calderones) y Rhododendron ferrugineum (rododendros), típicas plantas silicícolas
Veratrum album (ballestera)
Pareja de Dactylorhiza sambucina
La reina Cypripedium calceolus
La minúscula carnívora Drosera rotundifolia
El entorno natural de las Balsas de Lumiacha
Exuberancia primaveral
El Caldarés envalentonado por el deshielo
El asombroso circo de montañas del balneario de Panticosa

Guía recomendada:

Orquídeas de Aragón. Conchita Muñoz Ortega (2014). Colección Guías imprescindibles de flora, nº 2.

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